viernes, 22 de mayo de 2020
Hábitat
Un hombre sin rostro se convierte en un voyeur entre la línea que separa la casa de la ciudad. Una lucha por desconocer lo que sucede que lo adhiere hasta convertirse en su propia condena.Todo parece estar manchado de desconfianza, ya que en estos tiempos cuesta confiar. Los objetos humanizan su voz al querer hablar. Van a la superficie de un eco profundo. De pronto aparece una señal en forma luz, al parecer para reclamar su esencia.
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